El punto 7.2.1.b de ISO 9001 y las hipotecas.

En estos tiempos que corren las ejecuciones de hipoteca es un tema, por desgracia, de rabiosa actualidad.

Algunos defensores de la banca, entre los cuales se encuentra algún profesor universitario, defienden las prácticas utilizadas por las entidades financieras. Añaden incluso, que adoptar medidas como la introducción de cambios legales, que permitieran la dación en pago de un inmueble para saldar la deuda, crearía una situación de inseguridad jurídica.

Esta interpretación de lo que está sucediendo, tan benevolente con bancos y cajas, no puede ser compartido por quienes nos esforzamos cada día por divulgar los valores de la gestión de la calidad. Con el debido rigor técnico, me permito analizar la situación desde el punto de vista de la calidad:

Uno de los principios de la calidad, recogido incluso en el punto 7.2.1, apartado b, de la norma internacional ISO 9001:2008 es el siguiente:

La organización debe determinar los requisitos no establecidos por el cliente pero necesarios para el uso especificado o para el uso previsto, cuando sea conocido

En esta frase nos están diciendo que la organización que vende un producto o servicio debe asegurarse que el cliente ha entendido bien todos los requisitos que el cliente no establece, y que por lo tanto, es lógico que puedan pasar inadvertidos.

La lógica se impone:

¿Alguien en su sano juicio compraría algo de forma financiada si sabe que en caso de no poder pagar debe devolver lo que compra además de mantener la deuda?

Naturalmente que no. De hecho, si esto te ocurriera con cualquier otra compra que no sea una vivienda, mantienes la deuda pero no te obligan a devolver el producto. Y si se trata de la compra de un servicio que ya te han prestado (por ejemplo un curso) lógicamente es un intangible que no se puede devolver, por lo que lo único que se mantiene, una vez más es la deuda.

Desde este punto de vista, considero que ante la imposibilidad de pagar una deuda tan importante como la de una hipoteca, la dación en pago debería ser una alternativa muy razonable.

Bancos y cajas deberían realizar una profunda reflexión, ya que están a tiempo de corregir una situación que se está desbordando.

Si no corrigen el criterio tan inflexible que están aplicando ante las situaciones de impago de hipoteca, y teniendo en cuenta el error de calidad comentado (por mucho que estuviera reflejado en una escritura de hipoteca de lectura compleja y muchos folios), sin duda esta situación pasará a la historia como una de las caras más oscuras de las finanzas españolas.

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